| Factores moderadores del ejercicio benefician a pacientes durante la terapia de cáncer de mama. |
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Informes de un estudio revelan que el
beneficio del entrenamiento con ejercicio por
las mujeres que se encuentran bajo
tratamiento para el cáncer de mama
depende de la edad de la paciente, del estado
civil, del grado de la enfermedad, y por su
preferencia a diversos tipos de
entrenamiento.
Los investigadores encontraron que el
entrenamiento con ejercicio aeróbico
era el más beneficioso en pacientes,
sin ninguna preferencia en particular por
algún tipo de ejercicio, solteros,
menores de 50 años de edad y que
habían avanzado la etapa de la
enfermedad.
Mientras tanto, el entrenamiento con
ejercicio de resistencia era el más
beneficioso para pacientes que prefirieron
este modelo de ejercicio, y eran solteros con
tratamiento basado en quimioterapia con
nontaxane.
Divulgando estos resultados en el Journal
Cancer, Ferry Courneya (University of
Alberta, Edmonton,Canada) y colaboradores
observan que la quimioterapia causa cambios
desfavorables en la calidad de vida, del
funcionamiento físico y de la
composición corporal.
Una investigación anterior
demostró que un entrenamiento con
ejercicio durante la terapia coadyuvante del
cáncer de mama puede mejorar estos
problemas, pero todos los trabajos demuestran
heterogeneidad significativa en las
respuestas de cada paciente.
En el estudio actual, Courneya y su equipo de
trabajo estudiaron si los subgrupos
seleccionados de pacientes de cáncer
de mama respondieron en forma diferente a las
intervenciones aeróbicas o con
ejercicios de resistencia.
Los investigadores reclutaron 242 pacientes
con cáncer de mama que iniciaban la
quimioterapia coadyuvante y asignaron
aleatoriamente a 82 mujeres a un
régimen de entrenamiento con
ejercicio de resistencia, 78 al entrenamiento
con ejercicio aeróbico y a las 82
mujeres restantes a un cuidado general.
Las pacientes fueron entrevistadas
detalladamente para comprobar factores
clínicos y demográficos y les
preguntaron que régimen de ejercicio,
dada la opción, preferirían.
La calidad de vida fue determinada usando la
escala de Cancer Therapy-Anemia (Fac.-An).
Las pacientes de cáncer de mama que
prefirieron el ejercicio de resistencia
demostraron un aumento medio de 11.9 puntos
en la calidad de vida cuando las asignaron a
este régimen, comparado con un aumento
de 0.3 puntos cuando fueron asignadas al
ejercicio aeróbico y a una
disminución de 4.9 puntos cuando
fueron asignadas a cuidado general.
Para las pacientes de cáncer de mama
que no tenían ninguna preferencia de
ejercicio, la calidad de vida aumentó
en 19.6 puntos cuando fueron asignadas al
ejercicio aeróbico comparado con una
disminución de 3.9 puntos cuando
fueron asignadas al ejercicio de
resistencia.
Courneya y colaboradores sugieren que los
pacientes asignados a su no preferida
intervención puedan sufrir
desmoralización, y como resultado
obteniendo una respuesta más baja o
una actitud sicosocial negativa a la
intervención.
Ellos agregan: “Por otra parte, las
pacientes asignadas a su intervención
preferida pueden tener expectativas
más altas a los beneficios esperados o
pueden ser emparejadas mejor a la
intervención”.
Fuente:
1. http://www.arimidex.net/6096_32457.aspx?mid=1
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| El ejercicio mejora la supervivencia posterior al diagnóstico de cáncer de mama. |
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Resultados de un estudio en Estados Unidos
señalan que las mujeres
diagnosticadas con cáncer de mama
pueden reducir su mortalidad y morbilidad
por el hábito del ejercicio
físico.
Estudios anteriores han demostrado que la
incidencia de cáncer de mama se puede
reducir por el incremento de la actividad
física, pero ha habido poca
investigación en cuanto a si el
ejercicio físico pueda tener un efecto
en la supervivencia posterior al
diagnóstico.
Cristal Holick, del Fred Hutchinson Cancer
Research Center en Seattle, Washigton, y
colaboradores estudiaron a 4482 mujeres
inscritas en el Collaborative Women’s
Longevity Study quienes desarrollaron un
cuestionario sobre el ejercicio físico
después de un diagnóstico
reciente de cáncer de mama y sin
historia de recurrencia.
Se hizo seguimiento a las mujeres hasta un
promedio de 5.6 años después
del cuestionario según datos del
Journal Epidemiology Biomarkers and
Prevention. Hubo un total de 109 muertes
debido al cáncer de mama durante el
periodo de estudio.
Para el análisis de riesgos, el equipo
consideró edad en el
diagnóstico, etapa de la enfermedad,
lugar de residencia, intervalo entre el
diagnostico y la valoración de la
actividad física, índice de
masa corporal, menopausia, uso de la terapia
hormonal, historia familiar de cáncer
de mama y modalidad del tratamiento.
Esto reveló que las mujeres que
ingresaron al programa de ejercicio por lo
menos a 2.8 tareas-hora (MET-h/wk)
tenían significativamente un riesgo
reducido de morir de cáncer de mama
comparado con las mujeres que ingresaron a
menos de 2.8 MET-h/wk.
Además, el equipo investigador
encontró que las mujeres que
realizaron ejercicio por lo menos 2.8
MET-h/wk, tenían una reducción
similar en el riesgo de muerte total,
comparado con las mujeres que ingresaron al
programa de ejercicio con menos de 2.8
MET-h/wk.
Los investigadores dicen: “Este estudio
proporciona un soporte adicional para una
relación beneficiosa entre el
ejercicio físico después de un
diagnostico de cáncer de mama y la
supervivencia”.
Fuente:
http://www.breastcancersource.com/breastcancersourcehcp/6096_32247_0_0_0.aspx
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